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Guía Galáctica: Sistema Gurzil

¿Cómo se formó nuestro sistema solar? ¿Cómo nace un planeta? Preguntas como ésta solían atormentar a pensadores y científicos. Incluso cuando la humanidad dio sus primeros pasos hacia las estrellas a finales del siglo XXI, el estudio de los primeros días de nuestro sistema solar era en su mayor parte teórico o estaba separado por miles de años luz. Tuvimos que esperar hasta el siglo XXVI antes de que, después de explorar docenas de sistemas, pudiéramos hallar uno que se encontrara en las primeras etapas de su desarrollo, un sistema que nos permitiera estudiar el fenómeno de cerca y comprender mejor las respuestas a esas preguntas que nos habíamos estado formulando desde tiempos inmemoriales.

Por desgracia, el miedo y la paranoia de esa época restringieron el acceso de los científicos a ese sistema y lo mantuvieron envuelto en la neblina de la guerra durante casi trescientos años.

EL MAR OSCURO

Los mediados del siglo XXVI fueron un periodo complicado en la evolución de la humanidad hacia las estrellas. Los avances tecnológicos hicieron que los escáneres de puntos de salto fueran mucho más asequibles para el público en general, lo que permitió a cada vez más civiles competir con los exploradores «profesionales». Este periodo de rápida expansión se detuvo súbitamente cuando Gaia Planet Services empezó a terraformar un planeta en lo que acabaría siendo conocido como el sistema Pallas sin percatarse de que ese planeta ya estaba habitado por otra especie. Los cincuenta y siete días siguientes dieron a la humanidad una aleccionadora presentación del Imperio Xi’an mientras negociaban la liberación de los terraformadores.

Durante los primeros años después del incidente de Pallas, sólo se conocían dos sistemas que llevaran hacia espacio xi’an. En 2531, Teesa Morrison descubrió el punto de salto Baker-Hadur. Aunque se le negó el duradero legado implícito en el descubrimiento de un nuevo sistema, Teesa disfrutó de un breve periodo de celebridad después de que sus grabaciones de vuelo llegaran a las manos de las noticieras. En ellas, sus muy sonoros gritos de júbilo tras completar con éxito el salto se convirtieron en alaridos de terror cuando se encontró cara a cara con una flota de naves militares xi’an al otro lado.

El porvenir de la búsqueda de puntos de salto se había vuelto mucho considerablemente más complicado. En respuesta, la UPE creó la Agencia de Cartografía Gubernamental (GCA – Government Cartography Agency) para consolidar sus esfuerzos en pos de la localización de puntos de salto y el cartografiado de nuevos sistemas. También instituyeron una serie de estrictas normativas para procurar que todo saltarrutas militar fuera instruido en protocolos y procedimientos diplomáticos en un intento por evitar posibles conflictos.

Dahunsil Kosoko no se dejó arredrar por el peligro. Tras pasarse ocho meses recuperándose de un accidente de nave en el que perdió una de sus piernas, Kosoko salió del centro médico en Prime, pilló unos cuantos Toreador para almorzar, y adquirió una nueva nave.

Tras cargar provisiones, viajó hasta el sistema Hadrian (entonces llamado Nivelin) con el objetivo de «escanear el verso de cabo a rabo». No llegó tan lejos. Tras apenas tres semanas de escaneos intensivos en 2539, descubrió un punto de salto hacia el sistema Gurzil. Al llegar al otro lado del punto de salto, Kosoko medio esperaba encontrar una flota xi’an esperándole, pero halló algo mucho más impresionante: un disco protoplanetario de gases y minerales arremolinados en torno a una estrella tipo K de la secuencia principal.

El sistema podía considerarse el descubrimiento científico del siglo, ofreciendo a la comunidad científica un acceso sin precedentes a la formación de un sistema. Kosoko pidió en los trámites de su descubrimiento que el sistema se llamara Odara, en honor a su tía, pero por desgracia, la UPE tuvo que interceder. En 2542, mientras los inspectores de la GCA estaban todavía investigando el sistema, una nave de reconocimiento xi’an apareció en el sistema a través de otro (hasta entonces desconocido) punto de salto.

El xi’an resultó ser otro explorador, tal vez su versión de Teesa Morrison, por lo que aunque el sistema Odara no formaba ya parte del Imperio Xi’an, estaba conectado a él. Concretamente, comunicaba con el sistema Rihlah, hogar del mundo militar Shorvu. La UPE retiró rápidamente a sus inspectores y declaró el sistema vedado para los civiles.

El nombre del sistema fue cambiado rápidamente de Odara a la convención militar habitual adoptada por todos los sistemas que formaban parte de la Línea Perry: dioses de la guerra. Nombrado en honor a la antigua deidad bereber Gurzil, el vasto disco de materia planetaria coalescente imposibilitaba una monitorización eficaz del sistema, otorgándole un nombre secundario que resultaba todavía más ominoso: el Mar Oscuro.

A lo largo de los dos siglos siguientes, Gurzil fue donde se realizaron numerosas operaciones militares y se produjeron docenas de bajas. Aunque la causa oficial de las muertes siempre fue atribuida a colisiones causadas por la mala visibilidad, corrían rumores de que los verdaderos responsables eran equipos de asesinos militares xi’an y grupúsculos de refugiados tevarin que se ocultaban en los cúmulos de masa protoplanetaria.

DESPUÉS DE LA CAÍDA

A raíz de la caída del régimen de los Messer, la Línea Perry sufrió un cambio fundamental. La Imperator Toi intentó honrar las promesas establecidas en el tratado Akari/Kray y desmantelar la Línea Perry, repartiendo sus sistemas entre los humanos y los xi’an. A pesar de no tener ningún planeta, miembros de la UEE demostraron un gran interés por la posesión de Gurzil debido tanto a su importancia científica como sus vastos recursos.

Una vez el sistema hubo sido adquirido por la UEE, en el Senado estalló un fascinante debate. Con la adopción de la Ley de la Justa Oportunidad en 2795, que garantizaba la protección de las especies en desarrollo, los representantes de la comunidad científica y los cabilderos de los consorcios mineros tenían opiniones opuestas respecto a qué hacer con Gurzil.

Aunque las compañías mineras apoyaban los estudios científicos en el sistema, los científicos afirmaban que Gurzil debía quedar bajo la protección de la Ley de la Justa Oportunidad, alegando que su composición y estrella poseían todos los elementos necesarios para acabar convirtiéndose en un sistema con planetas habitables y, por lo tanto, vida. Consideraban que intentar extraer los minerales presentes en el sistema interferiría de manera irrevocable en el desarrollo del sistema y por lo tanto pondría en peligro la posibilidad de que en él emergiera vida de forma natural. Sus contrapartes, sin embargo, argumentaban que se estaba hablando de un proceso que tardaría millones y posiblemente centenares de millones de años.

LA SITUACIÓN ACTUAL

El debate sobre Gurzil ha continuado de una forma u otra desde entonces. Aunque la UEE ha restringido severamente la minería dentro de la franja verde del sistema, no ha situado oficialmente el sistema bajo la protección de la Ley de la Justa Oportunidad.

Independientemente del uso que se le dé, el sistema Gurzil ofrece a los viajeros una visión única del nacimiento de un sistema solar. Quien viaje por el sistema se topará con una abundante cantidad de estaciones científicas y de investigación atareadas en intentar descubrir los secretos del universo, así como operaciones mineras más allá de la línea de congelación. Se recomienda a los visitantes que prueben una de las muchas excursiones científicas que se realizan en el sistema.

ADVERTENCIA DE VIAJE
Debido al disco protoplanetario, la falta de visibilidad en Gurzil es un peligro constante. Hay que tomar precauciones al viajar por el sistema y ser consciente de todos los peligros (tanto naturales como de seres sapientes)

RUMORES EN EL VIENTO

«Fue entonces cuando supe que estaba destinado a volar. El haber sobrevivido a algo tan horrible y que “¿cuándo podré salir de aquí?” sea el único pensamiento que me ha permitido sobrellevar las épocas realmente duras… No sé. Suena raro, ¿verdad?»
– Dahunsil Kosoko, 2590

«Si entras en él, diría que tienes un cincuenta por ciento de probabilidades de volver a salir. Eso es a lo que te arriesgas con el Mar Oscuro. Puede que un montón de gente haya muerto por entrar con ese miedo. Pero yo no. A mí me valen esas probabilidades.» 
– Teniente Demian Ward, UEEN (retirado), Cazador Asesino: Mi Vida en el Frente Xi’an

Traducido por Vendaval

https://robertsspaceindustries.com/comm-link/spectrum-dispatch/16714-Galactic-Guide-Gurzil-System

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